No sé cuando empecé a ser así. Creo que cuando era chico mi personalidad se basaba en ser buenito, no molestar a nadie, y querer que todos estén cómodos al lado mío. Capaz si me tirabas té caliente encima yo te pedía perdón a vos. Y en algún momento cuando cumplí 18 años me fui para el otro lado y ahora ya no me banco nada.
No es que sea un autito chocador igual, no soy mañoso con los demás, o sea no impongo mis mañas en el resto, solamente las tengo y reacciono para adentro, diciéndome cosas como -no bueno, con esta no me junto más- o -a este lo borro de mi lista de amigos- o -creo que me quedaría bien un bigote, la gente me miraría más por la calle-.
Hay ciertas actitudes puntuales que no las soporto y las veo muy repetidas en la gente, por ejemplo, odio eso que pasa cuando alguien te está contando algo que vos sabes que es mentira, y la otra persona también sabe que es mentira, y hasta sabe que vos sabes que es mentira, pero los dos se miran sin decir nada de eso que los dos saben y que está como flotando entre ustedes. O cuando estás diciendo algo y a la mitad de la oración te das cuenta que la otra persona está pensando en que responderte en vez de escuchar lo que estás diciendo, como ves que sus ojitos se mueven para todos lados maquinando menos hacia vos, que sos el que está hablando.
No me banco nada, cuando noto algo de eso que me molesta instantáneamente estoy pensando en hacer otra cosa con mi tiempo y les suelto la mano. Y no sé por qué soy tan ansioso tampoco, no es como si mi tiempo fuera tan valioso, me la paso haciendo boludeces. En el mercado de la cuarta dimension mi tiempo sería como el peso argentino. Ahora hago humor sobre economía, vengan a mi nuevo unipersonal "todo por 2mil pesos".
Me crie con una familia a la que le encantaba que haya quilombo en la casa todo el tiempo, no les gusta el silencio, al punto de que cuando hay uno empiezan a decir lo que están haciendo como en una novela de cris morena -bueeno vamos a poner la pava...para hacer unos mates...vamos a abrir las cortinas para que entre un poco el sol". Esto me jode, pero lo entiendo porque me imagino que lo que yo siento por el quilombo ellos lo sienten con el silencio. Muchas de mis particularidades nacieron en respuesta a ellos. Si te caigo mal es culpa de ellos.
Los ejemplos que te di antes son solamente algunos que me siento cómodo compartiendo porque son hasta razonables, después estoy lleno de caprichos boludos que me dan vergüenza y que se van a ir presentando a medida que nos conozcamos mejor. Y también se sobreentiende que muchas de las boludeces estas las hago yo también, y por eso me molestan aun más.
Soy demasiado impaciente con la gente, les suelto la mano enseguida por mis inseguridades, pero estoy intentando mejorar, de sostener el apretón de manos un poco más. Ya no quiero ser un viejo mañoso y caprichoso, solamente quiero ser un joven tranquilo, amigable y con un buen bigote.

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