Siempre entran personas a mi ferretería y todos buscan lo mismo: el coso
Todos los días llegan sujetos, con una elocuencia casi inexistente, tratando de buscar un santo grial. Por ejemplo, este que acaba de entrar, un chico joven, de entre 20 y 23 años, parece ser de signo libra y no parece tener ningún tipo de desarrollo muscular. Mi deducción es que se acaba de mudar de la casa de sus padres, y en su nueva vivienda hay una canilla que pierde h2o, o como lo llamamos en el negocio ferretero: “agua”, por lo tanto el “coso” que busca es la goma para la válvula.
— Hola, estoy buscando el coso ese que va en la canill —
— Esto — lo interrumpí.
— Si exactamente, gracias! —
Anoche llovía, y mientras miraba mi techo con goteras pensaba “¿Es acaso más importante mi deber como comerciante de venderle al cliente lo que él quiera, o es más importante mi deber como investigador de encontrar lo que él o ella realmente necesita?” porque no siempre el sujeto viene a pedir lo que necesita. Ayer a la tarde vino un hombre, con celular en mano, a pedir un cosito. El cosito era un cosito que vio en un video tutorial de un español, cuando le quise dar el cosito me dijo que el quería el del video, que ese tenia un solo cable en vez de dos y que era de color rojo, yo le dije que debería llevarse el de dos cables, pero hizo caso omiso a mis consejos. Debería haber insistido más, ahora lo estoy mirando a los ojos, viene con celular en mano, y yo ya tengo el cosito de dos cables en el mostrador.
Las mujeres que vienen son un poco más difíciles de descifrar que los varones, porque normalmente cuando no saben lo que buscan te cuentan una historia. Ya sea sobre como se rompió lo que se rompió o sobre lo que quieren hacer en el futuro cuando arreglen eso que necesitan arreglar. Te cuentan como un día estaban festejando que se había recibido una amiga y dejan que se les corto la luz para al final. Me gusta eso.
Esta habilidad de poder leer a la gente y sus necesidades me ha dejado un poco vacío vio? no hay sorpresas, no hay preguntas, siento que todo, tarde o temprano, tiene arreglo. Cuando se trata de relaciones a veces las personas no buscan soluciones si no entendimientos, y yo puedo escuchar pero voy a querer resolver. Las cosas se rompen una y otra vez, pero yo tengo lo que usted necesita cuando llegue el momento. Últimamente he intentado buscarme problemas o dejar cosas sin arreglar pero no hay caso.
Hoy a la mañana estábamos arreglando las goteras de mi casa con Mati y él me contó que estaba triste porque había perdido a su perro, que el pensaba que nunca iba a poder sentirse mejor, me miro y me dijo— Vos siempre decís que todo tiene arreglo, bueno esto no — y yo le dije que yo sabia lo que él necesitaba. Hay un coso multiuso que arregla todo, y que ni siquiera tiene que ir a la ferretería para comprarlo, el tiempo.
— Toma —le dije, y le regalé mi reloj.

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